2012 NFL Mock Draft @ SportsMadeInUsa.com

Volvemos del letargo footballero para dar carpetazo definitivo a la temporada 2011 de College Football. Tenía pensado haber hecho muchas cosas desde el análisis del BCS, pero al final se han quedado en nada. Sin embargo, como cada año, me he aventurado a “lanzar los dados” y hacer un Mock Draft para Sports Made In USA, así que lo voy a reproducir a continuación y sin ningún cambio. En general no hay sorpresas, aunque sí me alegra saber que Stephen Hill, a quien estuve siguiendo toda la temporada, apunta a que puede salir en primera ronda, así que toda la suerte del mundo para él. A pesar de todo aun es pronto y quedan buenos jugadores por ser firmados en la Agencia Libre, con lo que las prioridades y necesidades de algunos equipos podrían cambiar. Y lo que es más importante, si a alguno le da por vender sus “picks” como a St. Louis hace poco, pues se nos van a desmontar todas las predicciones. ¡Ahí va pues!:

POS. EQUIPO JUGADOR UNIVERSIDAD
1 Idianapolis Colts QB Andrew Luck Stanford
2 Washington Redskins* QB Robert Griffin III Baylor
3 Minnesota Vikings OL Matt Kalil USC
4 Cleveland Browns RB Trent Richardson Alabama
5 Tampa Bay Buccaneers OL Riley Reiff Iowa
6 St Louis Rams** WR Justin Blackmon Oklahoma State
7 Jacksonville Jaguars DE/OLB Melvin Ingram South Carolina
8 Miami Dolphins QB Ryan Tannehill Texas A&M
9 Carolina Panthers CB Morris Claiborne LSU
10 Buffalo Bills CB Stephon Gilmore South Carolina
11 Kansas City Chiefs OL Jonathan Martin Stanford
12 Seattle Seahawks DE Quinton Coples North Carolina
13 Arizona Cardinals DE/OLB Whitney Mercilus Illinois
14 Dallas Cowboys OL David DeCastro Stanford
15 Philadelphia Eagles LB Luke Kuechly Boston College
16 New York Jets WR Michael Floyd Notre Dame
17 Cincinnati Bengals*** CB Dre Kirkpatrick Alabama
18 San Diego Chargers OL Mike Adams Ohio State
19 Chicago Bears TE Dwayne Allen Clemson
20 Tennessee Titans C Peter Konz Wisconsin
21 Cincinnati Bengals RB Doug Martin Boise State
22 Cleveland Browns^ WR Kendall Wright Baylor
23 Detroit Lions LB Dont’a Hightower Alabama
24 Pittsburgh Steelers OL Kevin Zeitler Wisconsin
25 Denver Broncos WR Stephen Hill Georgia Tech
26 Houston Texans DT Dontari Poe Memphis
27 New England Patriots^^ DE Courtney Upshaw Alabama
28 Green Bay Packers S Mark Barron Alabama
29 Baltimore Ravens WR Alshon Jeffery South Carolina
30 San Francisco 49ers CB Janoris Jenkins North Alabama
31 New England Patriots DT Michael Brockers LSU
32 New York Giants OL Cordy Glenn Georgia

* de St Louis Rams
** de Washington
*** de Oakland
^ de Atlanta
^^ de New Orleans

En breve volveremos para analizar donde han “caído” nuestras principales apuestas y donde jugarán nuestros chavales “No-BCS”.

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BCS Championship: Notes & Nuggets.

Vuelta de vacaciones. Pese a no tantas como me habría gustado, este invierno aun he podido ver varias de las Bowls como la Hawaii, sin duda mi “Minor” preferida; también vi perder a Georgia Tech y Air Force, los partidazos de récord de la Alamo Bowl y la Orange Bowl, la interesante victoria de SMU y, obviamente, el BCS Championship de hace un par de noches. Ahí es precisamente donde quiero entrar, al famoso “rematch” que probablemente tuvo el dudoso honor de ser el Campeonato Nacional menos esperado y con menor expectación en la historia del College Football. Sin embargo tengo que reconocer que, al contrario que el primer partido, el del lunes lo disfruté bastante, y es que esta vez al menos uno de los dos ataques sí hizo acto de presencia. El otro no, el otro ataque es evidente que debió confundir la fecha del partido; de hecho se comenta que Les Miles aun está pensando cual será el momento adecuado de meter a Lee por Jefferson…

Sinceramente, fuese cual fuese el Quarterback de LSU no creo que hubiese hecho cambiar mucho las cosas, y es que la actuación defensiva de Alabama fue sencillamente perfecta, de diez. A ella se le ha de añadir, además, un ataque bien preparado y poco previsible que, sin cambiar su filosofía, fue suficientemente efectivo como para mover lentamente las cadenas y colocar a su defensa en una posición favorable; después un par de jugadas de equipos especiales y el kicker Jeremy Shelley hicieron el resto. Por contra, los Tigers confiaban en el factor diferencial de su QB móvil, pero ni en sus carreras ni en las jugadas de option Jefferson pudo marcar ninguna diferencia. Las 384 yardas de Alabama por las 92 de LSU lo dicen todo, y sin embargo aun es sorprendente que el resultado no fuese más abultado, pero si alguna pega se le puede poner a los de Tuscaloosa es que no pudieron mejorar su ineficiencia en campo rival, donde se colapsaron y debieron conformarse con field goals en siete ocasiones.

Pese a la merecida victoria de los Crimson Tide, la pregunta que nos hacemos todos es si merecen o no ser considerados como el mejor equipo de la FBS y si, por otra parte, es un justo resultado para LSU, quienes ya habían ganado previamente a Alabama en noviembre. Si el sistema fuese objetivo e imparcial, estamos de acuerdo que los de Louisiana deberían haber jugado este partido contra Oklahoma State, y en ese caso otro gallo podría haber cantado. Sin embargo, ayer Alabama demostró estar varios peldaños por encima de LSU, y aquel primer encuentro de hace un par de meses no puede negarles su primera posición en los ránkings. ¿Cuántas veces en la NFL hemos visto a un equipo perder en liga regular contra otro y acabar ganándole la Superbowl al mismo? Muchas, pero entonces nadie discutió lo injusto que era ese “rematch”, ni sugirió que igual deberían compartir el Lombardi porque el primer encuentro compensaba el resultado del segundo…

Y hablando de objetividad e imparcialidad, todo esto me hace llegar hasta el eterno debate que hoy en día inunda la actualidad del football universitario. ¿Play-offs sí? ¿Play-offs no? Estos son algunos de los argumentos que se me ocurren en favor de ambas posturas:

A favor de los Play-offs en la FBS:

· Más justicia; como en todo, en la NCAA algunos tienen mucho y otros, sin saber bien por qué, tienen menos. Algunas universidades, pese a demostrar su calidad en repetidas ocasiones, saben de primeras que ya de por sí no pueden optar a luchar por el BCS, y año tras año tienen que conformarse con una Bowl que no representa el reconocimiento que verdaderamente merecen. Los Play-offs darían una oportunidad para que todas estas universidades pudieran mostrar sus credenciales y sus opciones. Como en todos los otros deportes, nos sorprenderían las cantidades de “upsets” que se verían año tras año, y es que nunca se sabe hasta donde habrían llegado Houston o Boise State, por poner dos ejemplos familiares…

· Victoria en el campo y no en las encuestas; en el College Football manda más la AP Poll que los touchdowns de un equipo. Esto seguirá siendo así hasta que no cambie el sistema en el que son los periodistas y entrenadores, además del famoso ordenador de la BCS, quienes deciden quién merece ocupar un puesto u otro en los ránkings, y obviamente la única solución para ello son los Play-offs.

· Ya funciona en otros deportes, por qué no en football; basket, baseball, hockey y hasta soccer utilizan un sistema de emparejamientos y torneo para decidir el campeón de la NCAA, y sobra decir que esa época es la más emocionante y con más audiencia de toda la temporada. Además, la FCS utiliza también Play-offs para decidir su campeón de football ¿cuánto más tenemos que esperar para verlo en División 1?

· Eliminación de Bowls innecesarias; el clasificarse para una Bowl es un privilegio para una universidad, pero a algunos fans no les hace ni pizca de gracia tener que recorrer medio país para ver a su equipo jugar una exhibición. Sino que se lo digan a los de Wyoming y Temple (en Pennsylvania), a los que enviaron nada menos que a New Mexico y se combinaron para 2400 millas de viaje solo de ida. Estas Bowls son, como poco, prescindibles, mientras que si se jugaran el pasar de ronda en el torneo, ningún aficionado de Pennsylvania se quedaría en casa por mucho que su equipo jugase en Oregón, California o en cualquier lugar del país.

En contra de los Play-offs en la FBS:

· El trámite de las últimas jornadas; son pocos los argumentos en contra del sistema de eliminación, pero el hecho de que un equipo lograra su pase anticipado para Play-offs convertiría las últimas jornadas de campeonato regular en un mero trámite, donde lo importante sería reservar titulares y no forzar su juego para evitar lesiones, perdiéndose la emoción que hoy en día está garantizada cuando se llega a los partidos de las últimas dos semanas.

· Quién se clasifica para los Play-offs; solucionado el debate principal se plantea una nueva incógnita. ¿Quién merece participar en el torneo? Algunos dirán que los #25 primeros “rankeados”, otros que los campeones de conferencia, los de récord positivo, etc., y al final los que acabarían decidiendo volverían a ser los periodistas, los entrenadores y el ordenador. Así algo ganamos, pero tampoco tanto…

El futuro de College Football está en el aire, pero de momento no queda otra más que felicitar a los merecidos (o no) campeones de 2011, Alabama, lamentar la oportunidad perdida si eres de LSU, y conformarse con el inmerecido tercer puesto si eres de Oklahoma State. Y para los impacientes, tranquilos que sólo quedan 233 días para la nueva temporada.

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Navy: A Decade of Dominance.

La temporada de Navy ha sido mala; de hecho ha sido la peor desde el año 2002, cuando Paul Johnson tomó las riendas como head coach de la academia naval. La ausencia de Ricky Dobbs se ha notado, y con Proctor el ataque Midshipmen se ha vuelto excesivamente unidimensional. Pese a la buenísima imagen mostrada ante South Carolina, o las apretadas derrotas ante Air Force, East Carolina y Rutgers, que fácilmente podrían haber acabado de su parte, en general el 2011 ha sido un año flojo. Sin embargo, pese a que la temporada haya acabado antes de lo previsto, siempre quedará para el recuerdo el partido contra Army.

Como cada año, el football universitario se paralizó durante la décimo quinta semana de competición para disfrutar de la mejor rivalidad que se puede encontrar en este deporte. En su 112ª edición, Army y Navy encaraban el encuentro con un pobre récord combinado de 7-15, y sin ninguna aspiración a disfrutar una Bowl este invierno. Pese a ello, el espectáculo que nos brindaron no tuvo nada que envidiarle a cualquier otro de sus previos enfrentamientos, y de hecho desde el año 2000 no se daba un marcador tan apretado como el 27-21 final, que cayó por décima temporada consecutiva del lado de los Midshipmen.

Proctor y Steelman dirigieron a la perfección dos ataques que se fueron golpeando lenta y metódicamente durante la totalidad del partido, y solo serían parados por la gran cantidad de fumbles que se cometieron, algo bastante habitual cuando se enfrentan Midshipmen y Black Knights. Pese al 14-0 inicial de Navy, Army logró responder antes del descanso para llegar con empate al final de los 30 primeros minutos. El encuentro se mantuvo empatado hasta el último cuarto, en el que un inoportuno turnover y un cuarto down fallado de los cadetes le sirvió en bandeja la victoria a Navy. Kriss Proctor volvió a llevar el peso del ataque Midshipmen, corriendo 32 veces y anotando dos de los touchdowns para su equipo. Por contra, Steelman demostró que puede utilizar su brazo pese a que Army sea colista en la FBS en ataque aéreo, y nos dejó un brillante pase  de 25 yardas para Malcolm Brown que entonces supondría el empate a 21.

Steelman aun tendrá una nueva oportunidad el año que viene de vencer a sus rivales de Anápolis, pero hasta entonces Navy podrá presumir de haber logrado la racha más prolongada en la historia de los Army-Navy Games, y esta ya se sitúa en las 10 victorias. Desde los 58 puntos en 2002, hasta el retorno de fumble del año pasado, pasando por el 34-0 de 2008; han sido diez años épicos. Sin embargo, por encima de las victorias, lo que es realmente celebrable es la enorme dedicación por parte de ambas academias para lograr que cada Game of Honor sea un poco mejor que el anterior. Sencillamente perfecto. ¡GO ARMY, y GO NAVY!

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La Conferencia USA y el cuento de la lechera…

La semana pasada, cuando se empezó a hablar de la seria posibilidad de que Houston compitiera en una de las BCS Bowls (Fiesta o Sugar Bowl, las únicas que se iban a decidir at large), las estimaciones indicaban que su más que probable victoria en el campeonato de la C-USA y la invitación a uno de los anteriores partidos le iba a reportar a la Conferencia un total de 17 millones de dólares, una muy buena cantidad que podría ayudar al crecimiento de una Conferencia no-BCS que escucha a diario las especulaciones sobre las posibles salidas de varias de sus universidades hacia otras con Clasificación Automática. Para hacerse una idea, el año pasado TCU le garantizó 13 millones a la Mountain West por jugar la Rose Bowl, mientras que sumando el total de sus Minor Bowls, la C-USA recibió un máximo de 3 millones. 17 millones es una cifra muy a la alta, pero tan sólo 10 o 11 millones ya suenan bien ¿no? Pues ya pueden sonar todo lo bien que queráis, porque el sábado se vivió en Houston la versión tejana del famoso cuento de la lechera, en el que al señor Britton Banowsky, comisionado de la C-USA, y Mack Rhoades, director atlético de la Universidad de Houston, se les rompió estrepitosamente el cántaro del BCS.

Los artífices del desastre fueron Larry Fedora y los Golden Eagles de Southern Mississippi; nadie daba un duro por ellos, y en eso me incluyo, pero demostraron que para ganar un partido primero has de jugarlo, y el sábado nadie estaba más preparado para ganar ese partido que Southern Miss. Se intuía un choque de titanes ofensivos, pero a alguien se le olvidó mencionar que los Eagles tienen una defensa que no se arruga ni contra el viento ni contra Case Keenum quien, por otra parte, perdió todas sus credenciales en la lucha por el Heisman Trophy.

Ambos equipos empezaron el encuentro con mucha incertidumbre, lo que se puede atribuir a los nervios por tratarse de un partido de semejante importancia: en el lado de los Cougars, el viento pudo ser un factor importante y, de hecho, otro gallo cantaría si Keenum hubiese conectado con uno de sus receptores que se marchaba sin oposición hacia la End Zone en la segunda jugada del partido. Como era habitual, sin embargo, los de Kevin Sumlin no le dieron la más mínima importancia al estado meteorológico, lo cual es lógico porque no puede utilizarse como excusa, y siguieron confiando en el brazo de su Quarterback de sexto año, algo también muy lógico. Southern Miss, por contra, decidió correr el balón por medio de Lampley, Johnson y el QB Austin Davis, lo que se tradujo en una dominación casi total de las líneas; las 5.3 yardas por carrera sobre las 1.8 de Houston confirman lo dicho. Keenum se sintió ahogado prácticamente todo el partido, e incluso cuando más cerca estuvieron de darle la vuelta al marcador él mismo se encargó de que no se diera el caso. Además, por algún motivo Sumlin se cargó el gameplan y decidió prescindir de las screens (sólo 6 en todo el partido), lo que no hizo sino aumentar la presión que Keenum sufrió en el pocket durante su media hora de posesión.

Davis, en el otro lado, se encargó de conseguir mucho más con menos, y los números así lo indican: en la mitad de pases lanzados que Keenum, el “otro QB” logró el doble de anotaciones y la mitad de intercepciones, y lideró a unos Golden Eagles que nunca parecieron salirse del partido. Si bien es cierto que hubo jugadas puntuales que pudieron cambiar totalmente el devenir del partido (como la intercepción en la yarda 1 rival, el Punt bloqueado por los Eagles o el drop de Carrier cuando se marchaba en solitario…), la realidad es que ni Keenum ni Houston merecieron llevarse el encuentro, y mal que pese el hecho de que se hayan quedado sin BCS, sólo se les puede atribuir el fracaso a ellos mismos y a Southern Miss, justos ganadores de la C-USA.

Soñaron antes de hora, y ahora en Houston lo lamentan. Pese a ello, no hay que olvidar el hecho de que los Cougars vienen de realizar una temporada histórica, donde han llegado a estar en el sexto lugar para los votantes del BCS, y todo ello gracias a un “dudoso” año extra de elegibilidad que se le concedió a Keenum, por lo que deberían estar más que satisfechos. Keenum, por otra parte, se marcha sin ganar la Conferencia después de dos finales y, si bien es cierto que no ha sabido vencer en los momentos importantes, este 2011 ha sido clave para su valor en el próximo draft. Su última oportunidad, en la TicketCity Bowl ante Penn State. Y hablando de Bowls, de manera inexplicable Southern Miss no ha sido invitada a la Liberty Bowl. En vez de ello viajarán a Hawaii para enfrentarse a Nevada, que tampoco está nada mal.

Así pues, como dice el cuento popular: “No anheles impaciente el bien futuro; mira que ni el presente está seguro.” En Texas tienen la lección más que aprendida…

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Swing Your Sword! Mike Leach vuelve a los banquillos.

Ayer por la mañana me llegó el libro de Mike Leach, “Swing Your Sword”, que había pedido hacía algo más de dos semanas. Aun no he empezado a leerlo porque tengo otro libro a medias, pero este promete ser lo mejor de lo mejor en cuanto a biografías footballísticas. El caso es que, por casualidades de la vida, ayer mismo se confirmó que Mike Leach será el nuevo head coach de Washington State, por lo que rápidamente he cambiado mis planes para poder dedicarle un post entero a uno de los grandes en esto del football universitario, uno de los genios ofensivos que incomprensiblemente se ha pasado los últimos dos años trabajando en la tele, escribiendo y preparando denuncias en vez de hacer lo que todos queríamos verle hacer, que no es otra cosa que ganar partidos.

Ha llovido mucho desde que en 1999 Leach tomara las riendas de Texas Tech, pero si algo se ha mantenido durante todos estos años (algo que ni el mismo Tuberville se ha atrevido a cambiar), eso ha sido el ataque. Aquella ofensiva que creara junto a Hal Mumme en Kentucky y que hoy es conocida como “The Air Raid Offense” es probablemente lo que diferencia a Mike Leach de cualquier otra mente ofensiva de América; no hay muchos entrenadores en la NCAA que puedan relacionarse personalmente con un sistema de juego, pero sin duda Leach se encuentra en ese privilegiado grupo junto a June Jones, Paul Johnson y quizás Urban Meyer. Utilizando su filosofía de pase primero y pase después, Leach llevó a los Red Raiders a liderar la FBS en juego aéreo en siete de sus diez temporadas, y la universidad se clasificó para jugar una Bowl en todas y cada una de esas temporadas. Su registro de 84-43 es como mínimo envidiable teniendo en cuenta la extrema competitividad de la Big 12 y especialmente el estado de Texas, donde TTU no es más que la tercera universidad en recruits. A final de la temporada 2009, Leach fue repentinamente destituido de su puesto debido a las acusaciones por mal trato hacia uno de sus jugadores, Adam James, cuyo padre Craig defendió el trato injusto que su hijo había recibido por parte del entrenador Leach. Craig James sí, el mismo que en los ochenta se hizo de oro a base de los “regalos” que recibía de SMU y que hoy en día ejerce de analista para la ESPN. Las teorías conspiratorias afirman que el despido de Leach estaba planeado de antemano y que el tema James no fue sino una excusa para llevarlo a cabo, pero el caso es que, en definitiva, Mike Leach perdió su trabajo en diciembre de 2009 después de haber roto más de 150 récords ofensivos de la NCAA, la Big 12 y Texas Tech.

Dos años después de lo ocurrido, Mike Leach vuelve al sitio que le toca. Pese a que la CBS ha perdido a un genial comentarista, el football en general y la NCAA en particular recuperan un mejor aun head coach. En Washington State, además, Leach se encontrará en un ambiente bastante familiar que puede adaptarse rápidamente a su estilo, y es que antes de que llegase la debacle de los Cougars en el nuevo milenio, la universidad del norte había disfrutado de un enorme éxito en aquellos equipos liderados por Bledsoe y Ryan Leaf, aunque últimamente el finalizar entre los diez mejores ataques de pase del país no se había traducido en apenas victorias. El futuro, sin embargo, se antoja bastante brillante si el nuevo head coach de WSU encuentra el staff adecuado, y es que en lo que a recruits se refiere, por primera vez no se va a encontrar en desventaja dentro de su estado y, si quitamos Oregon y Utah, probablemente tendrán casi vía libre para reclutar en todo el nor-oeste sin tener que ser terceras y cuartas opciones como les pasa a Texas Tech.

La pregunta es, sin embargo, cuánto tiempo va a tardar Leach en darle la vuelta a la tortilla de WSU y convertirlo en un programa ganador en la PAC-12, si es que algún día lo consigue. En Texas Tech no fue fácil, los éxitos no llegaron de un día para otro, y de hecho los Red Raiders del 2000 poco tenían que ver con los de 2008. Además, la defensa de los Cougars no es precisamente su punto fuerte, y no nos engañemos, los mejores jugadores defensivos en high school huyen de entrenadores ofensivos como Leach. En definitiva, la transición puede ser dura, no se esperan milagros inmediatos, pero hay que confiar en que, a lo mejor dentro de dos o tres años, Washington State empiece a parecerse a lo que se espera de Mike Leach y el objetivo de ganar la Conferencia pueda convertirse en algo más que una ilusión.

No huddle, Up Tempo, Shallow Cross, Y-Stick, Mesh y Bubble Screen son solo algunos de los términos que van a volver a sonar por Cougar Town y por este blog, así que “lock up your fat little girlfriends” y preparaos para la nueva Era-Leach. Swing Your Swords!

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Week 13: To Hell with Georgia!

Las últimas semanas del calendario de la NCAA suelen estar reservadas para los platos fuertes de la temporada, los partidos de rivalidad que todo fan que se precie debe marcar en su agenda desde que salen las “schedules” de su equipo. Independientemente de cómo le haya ido a la universidad durante el año, o de la clasificación que ocupe en su respectiva conferencia, siempre quedará “el partido”. Los enfrentamientos ante rivales históricos son siempre diferentes: no importa que Marshall nunca haya ganado a West Virginia, o que Tulane lleve casi 30 años sin hacer lo propio ante LSU, porque cada temporada puede ser una primera vez, y el aficionado de verdad sabe que vale la pena sufrir y esperar hasta ver llegar esa primera vez.

Así pues, vamos a echar un vistazo a las principales rivalidades que se disputan entre hoy y el próximo sábado y que forman parte de una clave jornada 13 para el conjunto del football universitario:

Texas-Texas A&M (Jueves, 8:00PM ET): Qué mejor que empezar con uno de los duelos tejanos por excelencia; el Lone Star Showdown se remonta nada menos que al siglo XIX, concretamente a 1894, cuando las dos universidades se enfrentaron por primera vez en Austin. Desde entonces la rivalidad se ha renovado anualmente, coincidiendo en la mayoría de casos con el Thanksgiving day, el día de Acción de Gracias. Los Longhorns lideran la serie con 75 victorias por las 37 de los Aggies, habiéndose dado el resultado de empate en cinco ocasiones. Sin embargo, Texas A&M se llevó el duelo ahora hace un año, y esta noche buscarán la segunda consecutiva en propio campo.

Arkansas-LSU (Viernes, 2:30PM ET): No muy lejos de la estrella solitaria se disputará otro clásico sureño que, si bien no trae consigo la historia del anterior, este año tiene un tremendo doble aliciente: El número 1 del país recibe al número 3 en lo que puede ser un anticipo del National Championship. Haciendo muchas cábalas, ambas universidades podrían volver a enfrentarse, siempre con el permiso de Alabama, obviamente. Desde 1996, el partido que enfrenta a los dos pesos pesados de la SEC se denomina The Battle for the Golden Boot, y el ganador recibe un enorme trofeo de oro que representa el relieve de los dos estados colindantes, Arkansas y Louisiana, cuya unión tiene forma similar a una bota. Desde 1901, el parcial está en 34-20-2 para LSU, pero los Razorbacks han vencido en tres de los últimos cuatro enfrentamientos.

Georgia-Georgia Tech (Sábado, 12:00PM ET): Me atrevería a afirmar que en toda América no hay una rivalidad más hostil como la que enfrenta a Georgia y Georgia Tech. El odio es tal que hasta se atacan mutuamente en sus respectivos himnos, y el famoso grito de guerra de Georgia Tech no podía ser otro que: “To Hell With Georgia!”. Sus enfrentamientos se conocen como “The Clean, Old-Fashioned Hate”, y el ganador anual se lleva a casa la Georgia State Governor’s Cup. Georgia desacredita dos de las victorias de Tech por estar la mayor parte de sus jugadores luchando en la II Guerra Mundial, pero oficialmente siguen liderando la serie por 61-37-5, incluyendo los enfrentamientos de 2009 y 2010.

Alabama-Auburn (Sábado, 3:30PM ET): Desde Namath hasta la remontada de Cam Newton, pasando por Bo Jackson y las seis victorias consecutivas de Tuberville, este partido lleva muchísima historia a sus espaldas. No por nada es calificada como la rivalidad más dura del football universitario. La primera Iron Bowl (aunque no se llamaría así hasta 1980) se disputó en 1893 y, al igual que Texas y Texas A&M, Crimson Tide y Tigers suelen enfrentarse tradicionalmente la semana del Thanksgiving. Alabama lidera parcialmente 40-34-1, aunque Auburn venció el año pasado tras remontar 24 puntos en contra, en un partido que fue apodado como “The Camback”.

Oregon State-Oregon (Sábado, 3:30PM ET): Puede que Oregon State no pase por sus mejores momentos, pero la Civil War no deja de ser la séptima rivalidad más antigua del país, y eso convierte el encuentro en algo “diferente”. El año pasado, en sus aspiraciones por alcanzar el BCS Championship, Oregon tuvo que vencer a unos Beavers que necesitaban esa victoria para participar en una Bowl. Esta temporada, la historia es muy distinta: con Oregon State matemáticamente eliminada de cualquier posibilidad de post-temporada, sus única esperanzas recaen en evitar que los Ducks se lleven la división Norte de la nueva PAC-12. Pese a que Oregon ha ganado los tres últimos enfrentamientos, históricamente la Civil War es una rivalidad muy empatada, con los Ducks liderando las series por 58-46-10.

Florida-Florida State (Sábado, 7:00PM ET): Y hablando de equipos en sus horas bajas, los Gators intentan salvar una temporada en la que poco queda que salvar. Desde las marchas de Tebow y Meyer en Florida se ha perdido la identidad, y no parece que un partido contra los Seminoles sea la mejor manera de levantar el autoestima. Aun así, Florida State tampoco tiene mucho que celebrar, y es que una temporada que apuntaba a título seguro de ACC ha acabado en nada. Para ambos, el Sunshine Showdown es casi una obligación, pero para los Gators significa recuperar la hegemonía que se perdió el año pasado; históricamente lideran 33-20-2.

Clemson-South Carolina (Sábado, 7:45PM ET): Y un poco más arriba, en el estado de South Carolina, Tigers y Gamecocks pelearán en la Batalla del Palmetto State (apodo que recibe el estado por el árbol de su bandera), en otra antigua rivalidad que empezó en 1896 y que se viene renovando anualmente. Clemson ha disfrutado de un mayor éxito en los tiempos más cercanos, ganando 10 de los últimos 15 enfrentamientos; sin embargo, las últimas dos han sido victorias para los Gamecocks, y este año intentarán mantener su dominio en Columbia. Tras 108 encuentros, el parcial es de 65-39-4 para la universidad de Clemson.

Otras rivalidades de la semana:

Colorado-Utah (Rumble in the Rockies)

Pittsburgh-West Virginia (Backyard Brawl)

Rice-SMU (Battle for the Mayor’s Cup)

Michigan-Ohio State (The Game)

Tennessee-Kentucky (Battle for the Barrel)

Virginia Tech-Virginia (Battle for the Commonwealth)

Purdue-Indiana

Kansas-Missouri (Border War)

Ole Miss-Mississippi State (Egg Bowl)

Notre Dame-Stanford

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¿No Fun League? Alguien tenía que decirlo…

Normalmente no suelo escribir nada sobre la NFL. Creía que era porque ya se le da mucha cobertura en otros blogs y no hace falta una opinión más al respecto, pero no es verdad: si nunca he escrito sobre la Liga Profesional es, sencillamente, porque no me gusta. No la disfruto como disfruto el College Football, y temas como el de Tebow me lo demuestran. Temas como este revelan la intolerancia de los entendidos de la NFL respecto al cambio, respecto a lo “distinto”. En una liga donde todo lo que se salga de los parámetros Pro Style o donde un Quarterback que no sea una imitación de Montana es tachado automáticamente de “Bust”, es obvio que los Vicks y los Tebows están condenados al fracaso. Luego un día te preguntas “¿por qué la llamarían la No Fun League…? y empiezas a comprender el porqué.

Para empezar, como por defender a Tebow me han calificado de “aficionado a los Broncos que se suma al carro de la Tebowmanía solamente porque es mi Quarterback y porque vende camisetas”, debo decir que ni soy de los Broncos ni, en cualquier caso, me he sumado a ningún carro; ¡por no ser no soy ni fan de Florida!. Como he demostrado bastantes veces antes, disfruto con los juegos de Option de la NCAA en todas sus versiones; hoy en día suena a pecado, pero me gusta el juego de carrera, y me gusta ver como un Quarterback forma parte de él. Los hardcore NFL fans consideran que eso es el anti-football, o sea ser, todo lo contrario a la práctica del deporte que nos ocupa.

Por lo tanto, el hecho de que Tebow sea un jugador diferente, más o menos limitado en su condición de pasador, es algo que no tiene cabida en la mente del aficionado moderno. Resulta que si los Ravens o Steelers pasaran menos de diez veces por partido y corrieran cincuenta, entonces sólo habrían alabanzas para los dos únicos equipos de la NFL que, por lo visto, tienen derecho a ser “old school”. Si los Broncos intentan sacar partido de lo que tienen e intentan correr en más de la mitad de jugadas, entonces son, sencillamente, el anti-football.

Es más que probable que Tebow no sea el próximo Tom Brady ni el próximo Steve Young; quizás nunca aprenda tan rápido a adaptarse como lo ha hecho Cam Newton, pero por lo que se el football es un deporte en el que se avanzan yardas y en el que el objetivo es acabar con más puntos que tu rival. Igual parecerá un Fullback recibiendo snaps, su mecánica de pase no será la más ortodoxa de la liga y no completará ni el 50% de sus pases (nada que no se pueda cambiar), pero cuántos equipos querrían tener a un Quarterback “aun por hacer” que fuese 5-3 como titular y que hubiese liderado a su equipo a tres drives ganadores para tres remontadas en el último cuarto. Si en su segundo año es capaz de hacer lo que está haciendo, yo personalmente tendría miedo sólo de pensar en cómo va a ser cuando mejore esa mecánica tan terrible suya. Ah, y todo eso sin hablar de las narices, por decirlo finamente, que Tebow le echa cada vez que pisa un campo. Algunos jugadores deberían aprender de su profesionalidad antes de quejarse y pretender cobrar por no hacer nada.

Luego están los temas extra deportivos, aquellos por los que Tebow lamentablemente siempre va a ser odiado: no quiero tomar partido política ni religiosamente, pero exactamente ¿dónde está el problema en querer mostrar tus creencias e ideales? Resulta que hoy en día los delincuentes merecen más respecto y elogios que los creyentes. Por desgracia el tebowing es motivo de risa y burla, mientras que el shooting drug using, prácticas excesivamente populares, son aplaudidas en la National Felony League. Quizás el hecho de ser un Gator, tener dos National Championships y haber ganado un Heisman Trophy ayuda a hacer crecer la animadversión hacia Tebow, y es que suele ser bastante habitual en el mundo del deporte el que el nivel de rencor hacia un equipo o deportista crezca proporcionalmente a la par que sus logros, y es posible que con Tebow vayan por ahí los tiros.

Tampoco quiero darle especial importancia a los temas extra deportivos, que no es de lo que se trata. De lo que se trata es, repito, del hecho de que en la NFL se intente condenar a cualquier jugador alegando que su heterodoxia no encaja en los cánones de la liga. Es decir, que los Broncos deberían volver a colocar a Orton y perder jugando al “football de verdad, al football de los Packers“, antes que intentar ganar los partido utilizando los recursos que tienen. Y mientras Orton sigue peleando contra su propio ridículo, que alguien le vaya haciendo las maletas a Tebow, porque está claro que no tiene hueco en la hiper-tolerante y “moderna” No Fun League, donde la apariencia es mucho más importante que el resultado…

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